Miles de partidarios de Nicolás Maduro se concentraron este martes en Caracas para exigir la liberación del depuesto mandatario, capturado por fuerzas estadounidenses hace exactamente un mes. La movilización reunió a seguidores del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que desplegaron pancartas y consignas a lo largo de la capital. Maduro y su esposa, Cilia Flores, permanecen en juicio en Nueva York bajo acusaciones de narcotráfico, mientras la vicepresidenta interina, Delcy Rodríguez, asume el poder temporalmente.
Los manifestantes coreaban: “¡Llegó la patria, llegó la paz!“, reclamando el regreso de su líder y rechazando la intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de Venezuela. Según Nicolás Maduro Guerra, hijo del expresidente, el pueblo venezolano ha desarrollado “una profunda conciencia antimperialista” tras la incursión estadounidense que incluyó bombardeos a Caracas y zonas cercanas.
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Ley de amnistía y proyectos de minería en agenda
Más temprano, un grupo de estudiantes universitarios y familiares de presos políticos se concentró en la Universidad Central de Venezuela (UCV) para exigir celeridad en la aprobación de la ley de amnistía anunciada por Rodríguez. La presidenta interina afirmó que está “trabajando intensamente con la ley” antes de enviarla al Parlamento, y señaló que se busca favorecer la convivencia tras años de polarización política.
Rodríguez también anunció avances en la preparación de una nueva ley de minería, aunque sin detallar los alcances del proyecto. Mientras tanto, las relaciones diplomáticas con Estados Unidos avanzan: la embajadora Laura Dogu asumirá como encargada de negocios en Caracas y el excanciller Félix Plasencia hará lo propio en Washington.
La movilización del chavismo llegó cerca del Palacio de Miraflores, con tarimas, cantantes afines y enormes pancartas de Maduro y Flores. José Perdomo, empleado público, expresó: “La esperanza sigue en la calle luchando“. Los legisladores opositores exigieron celeridad en la tramitación de la amnistía, mientras el oficialismo mantuvo control de la agenda parlamentaria.
Según la oposición, la ley podría abrir la puerta a la reconciliación, convivencia y democracia, un paso clave para superar la crisis política que mantiene al país bajo una “estabilidad tutelada” condicionada por Estados Unidos.






