Tres personas murieron en una nueva operación militar de Estados Unidos contra una embarcación señalada de participar en actividades de narcotráfico en el océano Pacífico. El Comando Sur estadounidense confirmó este jueves el ataque, en medio de una campaña que Washington mantiene desde 2025 contra presuntas redes criminales que operan en rutas marítimas de América Latina.
La acción fue ejecutada por fuerzas militares estadounidenses en el Pacífico oriental, donde servicios de inteligencia identificaron un bote que, según las autoridades, estaba vinculado al transporte de drogas. El operativo se produjo el 19 de junio y forma parte de la estrategia denominada “Lanza del Sur”, impulsada por la administración del presidente Donald Trump para combatir el narcotráfico en la región.
De acuerdo con la información divulgada por el Comando Sur, los tres ocupantes de la embarcación fallecieron durante la intervención. Las autoridades estadounidenses los calificaron como “narcoterroristas” y aseguraron que la nave transitaba por corredores utilizados frecuentemente para el tráfico ilegal de estupefacientes.
El organismo militar también difundió un video en el que se observa la explosión de una pequeña embarcación en alta mar. Sin embargo, hasta el momento no se han dado a conocer pruebas públicas que demuestren de manera concluyente la participación de los fallecidos en actividades relacionadas con el narcotráfico.
Lea también: Estados Unidos levanta su bloqueo naval contra Irán
Crecen las dudas sobre los operativos en alta mar
El incidente se suma a otro ataque reportado días atrás bajo el mismo esquema operativo. Según cifras recopiladas por distintos medios internacionales, la campaña “Lanza del Sur”, iniciada en septiembre de 2025, deja más de 200 personas fallecidas en acciones militares desarrolladas en aguas del Pacífico.
Las operaciones han generado un creciente debate internacional debido a la falta de información detallada sobre los objetivos alcanzados y los criterios utilizados para identificar a las embarcaciones intervenidas. Diversos sectores han solicitado mayor transparencia respecto a los procedimientos aplicados por las fuerzas estadounidenses.
Especialistas en seguridad y organizaciones defensoras de derechos humanos han expresado preocupación por las implicaciones legales de estos ataques. Algunas voces advierten que, sin procesos judiciales previos ni evidencias verificables presentadas públicamente, las acciones podrían ser objeto de cuestionamientos desde el ámbito del derecho internacional.
Mientras Estados Unidos sostiene que estas operaciones buscan debilitar las redes criminales que operan en la región, el debate sobre sus alcances, legalidad y consecuencias continúa creciendo entre analistas, organismos de derechos humanos y observadores internacionales.







