El reto de los UTV en Aruba: turismo, empleo y zonas naturales en juego

La visita a Tera Cora puso el foco en zonas frágiles, áreas de reproducción y posibles rutas mientras continúan las conversaciones.

por | Sep 30, 2026

La discusión sobre el futuro de los UTV y ATV en Aruba ya no gira únicamente alrededor de permitir o restringir su circulación. Mientras operadores y autoridades buscan una salida para mantener la actividad turística, también está sobre la mesa la necesidad de proteger las zonas naturales más vulnerables.

El Gobierno ha señalado que busca un equilibrio entre la actividad económica y la protección de la naturaleza, además de atender preocupaciones relacionadas con ruido, polvo, seguridad y molestias para los residentes.

¿Todas las zonas pueden soportar estos recorridos?

La discusión tomó una dimensión más concreta el 28 de septiembre, cuando representantes de Tour Operators Uni recorrieron Tera Cora junto al ministro de Infraestructura, René Herdé, y el director de DNM, Gisbert Boekhoudt.

Durante la visita, los participantes recibieron información sobre zonas frágiles, áreas de reproducción y flora y fauna, además de observar un nido de shoco previamente identificado por DNM. El recorrido fue informativo y no significó una decisión sobre una eventual ruta para UTV, ATV y Jeeps. 

El encuentro plantea una pregunta que va más allá de si los vehículos deben continuar operando: ¿pueden diseñarse los recorridos para evitar los espacios ambientalmente más sensibles?

La Estrategia Nacional de Biodiversidad de Aruba 2024-2030 identifica el uso de UTV y ATV como una actividad recreativa de alto impacto y documenta efectos asociados a la conducción todoterreno, entre ellos polvo sobre la vegetación, fragmentación de hábitats, alteración de fauna y sedimentación.

Lea también: UTV y ATV en Aruba: mientras unos protestan, ¿quién representa al residente?

El reto de encontrar un equilibrio

El Gobierno también ha dejado claro que no pretende eliminar las operaciones ni los empleos vinculados al sector, sino buscar una solución que permita mantener la actividad considerando los demás intereses relacionados con las áreas naturales.

Entre las opciones discutidas aparecen rutas determinadas, acceso regulado, zonificación, supervisión y sanciones. 

El desafío será determinar si estas medidas pueden proteger las zonas más sensibles sin hacer inviable una actividad que forma parte de la oferta turística de Aruba.

La pregunta de fondo queda abierta: ¿puede el turismo de aventura continuar sin convertir los espacios naturales más vulnerables en parte del recorrido turístico?


 

Deja tu comentario

Te puede interesar leer