La Cámara de Comercio de Aruba (KvK) advirtió que vincular el salario mínimo al mínimo de subsistencia podría afectar el empleo, elevar los precios y poner en dificultades a pequeñas empresas. Su director, Martijn Balkenstein, expuso estas preocupaciones durante una conferencia de prensa el martes 27 de octubre de 2026, al cuestionar la propuesta del Gobierno de aumentar gradualmente los salarios hasta ese nivel.
La institución aclaró que no se opone a mejorar los ingresos de los trabajadores, pero considera que una decisión de esta magnitud requiere estudios actualizados sobre el costo de vida y la situación económica de los hogares. Según Balkenstein, todavía no se conoce con precisión cuántas familias necesitan apoyo para cubrir sus necesidades básicas.
La diferencia entre ambos montos ronda los 600 florines mensuales. De acuerdo con las cifras presentadas por la KvK, el salario mínimo se sitúa alrededor de Afl. 2.070, mientras que el mínimo de subsistencia para una persona soltera alcanza aproximadamente Afl. 2.670.
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La Cámara cuestiona la información utilizada para calcular el mínimo de subsistencia
Uno de los principales cuestionamientos se refiere a la antigüedad de los datos empleados para establecer el mínimo de subsistencia. Balkenstein explicó que los cálculos se basan en un estudio de ingresos y gastos de la Oficina Central de Estadística (CBS) realizado en 2006 y utilizado para cálculos de 2010.
La KvK considera que una política salarial de este alcance no debería fundamentarse en información que podría no reflejar las condiciones actuales. Aunque el salario mínimo aumentó un 37,5 % desde el año 2000 y la inflación general subió cerca del 33 %, el mínimo de subsistencia habría crecido más rápidamente, principalmente por el encarecimiento de los alimentos y la vivienda.
La Cámara también señaló que unos 5.000 trabajadores ganan entre el salario mínimo y el mínimo de subsistencia. Además, aproximadamente 5.300 personas reciben menos de Afl. 2.000, principalmente porque trabajan a tiempo parcial. Sin embargo, el salario individual no permite determinar por sí solo si un hogar vive por debajo del mínimo de subsistencia, ya que también deben considerarse los ingresos de otros integrantes y la cantidad de dependientes.
Balkenstein advirtió que un aumento considerable de los costos salariales podría llevar a pequeños negocios a reducir horas de trabajo, frenar nuevas contrataciones o despedir personal. En los casos más difíciles, algunas empresas podrían cerrar. También existe el riesgo de que los empleadores trasladen parte de esos costos a los precios, reduciendo el beneficio del aumento salarial para los consumidores.
La KvK propone estudiar alternativas como alivios fiscales para personas de bajos ingresos, apoyo a familias endeudadas e inversión en educación y capacitación profesional. Asimismo, lamentó no haber participado desde el inicio en la preparación de la propuesta y pidió mayor diálogo entre el Gobierno, los empleadores y otras organizaciones antes de tomar una decisión.





