El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció este martes el inicio de una nueva ofensiva estatal contra la corrupción, tras dar por superada la etapa principal de su estrategia de seguridad contra las pandillas, durante un acto oficial en Antiguo Cuscatlán, en la periferia de San Salvador.
El pronunciamiento se da luego de la implementación del régimen de excepción vigente desde marzo de 2022, bajo el cual han sido detenidas cerca de 91.000 personas, según cifras divulgadas por el propio Gobierno salvadoreño. El mandatario hizo el anuncio durante la inauguración de la nueva sede de la Fiscalía General de la República, donde aseguró que el país entra en una fase distinta enfocada en ley, orden y combate a la corrupción.
Bukele sostuvo que la estrategia anterior permitió enfrentar a estructuras criminales que, según él, llegaron a controlar gran parte del territorio nacional.
De la seguridad a la “nueva etapa” institucional
Bukele afirmó que la derrota de las pandillas fue posible gracias a la coordinación entre instituciones del Estado y al trabajo conjunto de diferentes organismos de seguridad y justicia. Recordó que, en años anteriores, estos grupos ilegales tenían una fuerte presencia territorial y capacidad de influencia en comunidades enteras del país centroamericano.
Con ese contexto, el presidente aseguró que el siguiente paso de su administración será enfrentar prácticas como el raterismo, el contrabando, la evasión fiscal y otras formas de corrupción, tanto en el sector público como en el privado. También señaló problemas relacionados con estafas y afectaciones ambientales y afirmó que aún no los han erradicado.
El anuncio se produce en medio de cuestionamientos de la oposición y de organizaciones humanitarias, que han criticado la falta de transparencia en la información sobre los detenidos y las condiciones del régimen de excepción, el cual permite arrestos sin orden judicial.
Pese a las críticas, varios gobiernos de la región muestran interés en replicar el modelo de seguridad salvadoreño, que Bukele presenta como un caso de reducción drástica de la violencia. Con esta nueva fase, el Ejecutivo busca proyectar una transición hacia un enfoque centrado en el fortalecimiento institucional y el control de la corrupción en el pais.
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