El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció la necesidad de aplicar “cambios urgentes” en la economía del país durante una sesión extraordinaria del Comité Central del Partido Comunista en La Habana, este 18 de junio de 2026. La declaración se produce en medio de una profunda crisis económica y del impacto del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, lo que ha agravado la situación interna y motivado la aprobación de reformas estructurales.
El mandatario explicó que las decisiones buscan enfrentar la crisis mediante una mayor apertura económica, incluyendo la participación del sector privado, el ingreso de capital cubano desde el exterior y una reducción del peso del Estado en algunas áreas productivas. También se plantea otorgar mayor autonomía a las empresas públicas como parte del proceso de transformación económica.
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Apertura económica y ajustes estructurales en debate político
El Gobierno cubano impulsó las reformas, aunque aún no divulgó todos los detalles completos, y las discutió y respaldó en el seno del Partido Comunista, donde los dirigentes reconocieron que algunas medidas podrían no contar con consenso total, pero resultan necesarias e impostergables para enfrentar la situación actual del país.
El expresidente Raúl Castro respaldó el paquete de reformas, mientras la Asamblea Nacional del Poder Popular fue convocada de urgencia para su aprobación, en un contexto político que busca acelerar decisiones económicas clave para la estabilidad nacional.
Díaz-Canel enfatizó que, ante la dificultad de la vida cotidiana, la prioridad del Gobierno no es explicar la crisis, sino implementar cambios estructurales que permitan salir de ella. En su intervención también mencionó ejemplos de modelos económicos como China y Vietnam como referencia de transformación.
El mandatario abogó por una reforma “profunda y ágil” que combine estabilidad macroeconómica, incentivos productivos y una protección social focalizada, además de un entorno institucional que favorezca la eficiencia de empresas y trabajadores.
Finalmente, el presidente reconoció la existencia de obstáculos internos como la burocracia, normas restrictivas y decisiones aplazadas, señalando que no todos los problemas provienen del exterior ni del bloqueo estadounidense, sino también de factores internos que limitan la producción y el desarrollo económico.







