El Gobierno del Reino Unido, liderado por el primer ministro Keir Starmer, anunció la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años como medida de seguridad digital. La decisión, presentada el 16 de junio de 2026 en Londres, busca reducir la exposición de niños y adolescentes a contenidos dañinos en internet. La iniciativa responde a preocupaciones sobre acoso, bullying y afectaciones emocionales en entornos digitales.
La medida establece que plataformas como TikTok, Instagram, Facebook, YouTube, Snapchat y X quedarán restringidas para menores de edad, mientras servicios de mensajería como WhatsApp y Signal no estarán incluidos. El objetivo del Gobierno es reforzar la protección infantil en internet ante lo que consideran fallas del sistema actual para garantizar un entorno seguro.
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Verificación de edad y nuevas restricciones digitales en camino
El plan del Ejecutivo británico contempla que la prohibición entre en vigor en la primavera de 2027, una vez se implementen sistemas de verificación de edad obligatorios para las plataformas tecnológicas. Esta fase permitirá controlar el acceso y asegurar que las restricciones se apliquen de forma efectiva en todo el ecosistema digital.
El primer ministro Keir Starmer justificó la decisión señalando que las redes sociales han fallado en su responsabilidad de proteger a los menores. Según sus declaraciones, el entorno digital actual facilita situaciones de acoso y exposición a contenidos perjudiciales que afectan directamente la salud mental de niños y adolescentes.
El Gobierno también evalúa ampliar las restricciones para jóvenes de hasta 18 años, incluyendo límites de tiempo de uso, controles nocturnos y restricciones al desplazamiento infinito de contenido en plataformas digitales. Estas medidas buscan reducir la dependencia de las redes sociales y promover un uso más controlado.
Asimismo, el Reino Unido plantea extender la regulación hacia plataformas de videojuegos y servicios de streaming, donde menores pueden interactuar con desconocidos sin supervisión. La intención es reforzar la seguridad en todos los espacios digitales donde exista contacto entre adultos y menores.
Aunque países como Australia, Indonesia, Canadá y Francia ya han adoptado medidas similares, la decisión británica ha generado debate. Plataformas como YouTube advierten que una prohibición total podría tener efectos contraproducentes, empujando a menores hacia servicios menos regulados y potencialmente más riesgosos.







