Doce años después de pintar el mural “Welcome to Sunrise City”, el artista arubiano Elvis Tromp regresó a San Nicolás para restaurar su obra, creada originalmente por encargo de la Aruba Tourism Authority (ATA). El retoque busca devolverle color a una pieza que se convirtió en un punto de interés para residentes y visitantes, mientras acompaña la revitalización de la zona.
La obra fue creada en 2014 en la entrada de San Nicolás con un propósito que iba más allá de decorar una pared. Tromp buscó representar la hospitalidad, la amabilidad y la dedicación del pueblo arubiano al turismo, además de mostrar elementos que forman parte de la identidad de la ciudad y de la isla.
El artista desarrolló el diseño desde cero mediante diferentes bocetos, hasta construir una composición que reuniera varias escenas relacionadas con Aruba. El mural incluye paisajes, cactus, montañas, turistas, el mar y momentos de interacción entre visitantes y habitantes de la isla.
En una de las escenas, una persona comparte algo con un turista, mientras otra muestra a visitantes explorando con un mapa. Estos elementos fueron incorporados para transmitir la conexión entre San Nicolás, la cultura local, el turismo y la hospitalidad.
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Una obra que vuelve a cobrar vida
Cuando Tromp realizó el mural, San Nicolás contaba con pocas paredes dedicadas al arte. Su creación generó curiosidad entre las personas que pasaban por el lugar, quienes comenzaron a detenerse para observar el trabajo y expresar su entusiasmo.
Con el tiempo, la obra también comenzó a atraer a turistas y residentes que se detenían frente al mural para tomar fotografías. Para Tromp, esa respuesta demostraba que la pieza había conseguido uno de sus principales objetivos: llamar la atención sobre San Nicolás y mostrar parte de su identidad.
Ahora, más de una década después, el mural recibe nuevamente la intervención de su creador. El trabajo de restauración cuenta con el apoyo de la Aruba Tourism Authority y el Ministerio de Turismo, Transporte y Trabajo, permitiendo que la obra recupere su apariencia.
La iniciativa coincide además con la visión gubernamental de revitalizar las casas de Bernhardstraat en San Nicolás. De esta manera, el retoque del mural se integra a los esfuerzos destinados a recuperar y fortalecer la imagen de esta zona de la ciudad.
Durante los trabajos, Tromp volvió a observar una escena que ya conocía: personas que se acercan, miran la obra y se toman fotografías frente a ella. La reacción demuestra que, pese al paso del tiempo, el mural conserva su valor para la comunidad y quienes visitan San Nicolás.
Para el artista, recuperar la pieza también representa una oportunidad para reafirmar el mensaje con el que nació. Hospitalidad, comunidad y orgullo por San Nicolás vuelven a encontrarse en una obra que, 12 años después, recupera sus colores de las mismas manos que la crearon.





