La captura de Nicolás Maduro tras una incursión militar de Estados Unidos en Caracas provocó reacciones inmediatas más allá de Venezuela, especialmente dentro de grupos armados ilegales en Colombia. Uno de los pronunciamientos más contundentes vino de alias Iván Mordisco, considerado el rebelde más buscado del país y líder de la principal disidencia de las FARC. Desde la clandestinidad, el jefe insurgente lanzó un llamado público que busca reconfigurar alianzas históricamente enfrentadas, bajo un discurso común contra la intervención extranjera.
Iván Mordisco convocó a una cumbre de comandantes guerrilleros de Colombia y América Latina, argumentando que la ofensiva militar estadounidense representa una amenaza regional compartida. En su mensaje, difundido por canales asociados a la insurgencia, rechazó intervenciones militares, sanciones económicas y dominación cultural, señalando directamente a Washington. El líder insurgente planteó que la coyuntura obliga a dejar atrás disputas internas para concentrar esfuerzos contra lo que calificó como agresión imperialista.
Aunque reconoció diferencias históricas entre las organizaciones armadas, Mordisco insistió en que el escenario actual exige unidad estratégica frente a un enemigo común. En su discurso, sostuvo que antiguas fracturas heredadas del pasado no pueden impedir una respuesta coordinada ante lo que considera un nuevo ciclo de confrontación continental. El llamado fue dirigido a al menos cuatro estructuras rebeldes, tradicionalmente enfrentadas por el control de economías ilegales como la cocaína y la minería ilícita.
Durante años, distintas guerrillas colombianas han utilizado territorio venezolano como retaguardia, según reportes reiterados del Gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, el nuevo contexto político y militar ha modificado ese escenario, especialmente tras el endurecimiento de la postura colombiana frente a los grupos armados. El Ejecutivo reconoce que los intentos de negociación han fracasado con varias estructuras, lo que ha derivado en una estrategia de confrontación directa.
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Presión internacional y respuesta del Estado colombiano
La coyuntura también impactó la relación entre Bogotá y Washington, marcada recientemente por un giro hacia la cooperación militar directa. En su primera conversación telefónica, Gustavo Petro y Donald Trump acordaron acciones conjuntas contra el ELN, organización incluida en la convocatoria de Iván Mordisco. Este entendimiento refuerza la presión sobre las guerrillas, que ahora enfrentan un frente común entre fuerzas colombianas y estadounidenses.
Mientras tanto, el mensaje insurgente intenta reposicionar a estas organizaciones como actores políticos regionales, en lugar de estructuras criminales aisladas. No obstante, el Estado colombiano mantiene su postura de combatirlas, señalando que la retórica ideológica no borra décadas de violencia armada. La convocatoria de Iván Mordisco abre así un nuevo capítulo de tensión, en un momento donde la seguridad regional vuelve a ocupar el centro del debate continental.







