El presidente Gustavo Petro enfrentó un serio contratiempo durante su viaje diplomático hacia Medio Oriente. El avión presidencial no pudo repostar combustible en el aeropuerto de Madrid, luego de que varias empresas proveedoras, de origen estadounidense, se negaran a ofrecer el servicio por las sanciones impuestas por Washington. Esta situación se dio en medio de una creciente tensión diplomática con el gobierno de Donald Trump.
El inconveniente se presentó cuando la aeronave presidencial aterrizó en la capital española para realizar una escala técnica. Sin embargo, las autoridades aeroportuarias informaron que, por motivos administrativos y de contratos internacionales, no podían permitir la recarga de combustible al avión colombiano. Petro y su equipo tuvieron que esperar la intervención del gobierno de Pedro Sánchez, que autorizó el abastecimiento en una base militar cercana.
“Agradecemos la ayuda del reino de España”, manifestó Petro tras el episodio, antes de continuar su gira diplomática que incluye visitas a Riad, Catar y Egipto. El mandatario insistió en que no se dejará aislar por presiones políticas y que su misión internacional seguirá desarrollándose con normalidad.
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Washington impone duras sanciones y aumenta la tensión bilateral
El origen del incidente radica en las sanciones económicas que Estados Unidos impuso a Petro, su esposa, su hijo y al ministro Armando Benedetti, a quienes incluyó en la lista OFAC. Esta medida congela activos, restringe movimientos financieros y prohíbe a empresas estadounidenses realizar cualquier tipo de transacción con ellos.
Según explicó Benedetti, las compañías que suministran combustible y servicios aeroportuarios en la mayoría de aeropuertos internacionales son de origen norteamericano. “Ellas se negaron a prestar el servicio debido al tema de la lista OFAC, por eso aterrizamos en una base militar”, señaló el ministro, quien reconoció además que su tarjeta de crédito fue bloqueada y que desconoce cómo resolverá el acceso a sus cuentas bancarias.
Benedetti también reveló que varios funcionarios advirtieron a Petro sobre los riesgos del viaje, pero el presidente decidió continuar pese a las complicaciones logísticas y diplomáticas. “Todos le dijimos que no viajara, pero él insistió. Dijo que no lo iban a aislar”, comentó.
Por su parte, Donald Trump justificó las sanciones alegando que Petro es un “líder del narcotráfico” y que Colombia ha fallado en su lucha contra las drogas. En consecuencia, el expresidente estadounidense revocó la visa del mandatario y retiró a Colombia de la lista de países aliados en la cooperación antidrogas.
Actualmente, ambos países atraviesan uno de los peores momentos en su relación bilateral. Petro ha criticado abiertamente las operaciones estadounidenses contra las llamadas “narcolanchas” en el Caribe y el Pacífico, en las que, según denunció Bogotá, han muerto al menos 62 personas en lo que califican como “ejecuciones extrajudiciales”.
La crisis no solo pone a prueba la diplomacia, sino que plantea interrogantes sobre el futuro de la cooperación entre Colombia y Estados Unidos, dos naciones con una larga historia de alianzas estratégicas y tensiones políticas.






