El caso de Alexander Flores volvió a tener relevancia en Aruba tras nuevas declaraciones de su familia, reabriendo el debate sobre la responsabilidad y los protocolos de seguridad en centros de cuidado infantil de la isla. El hecho ocurrió en Aruba, donde el menor de cinco años fue víctima de un grave descuido dentro de una institución de atención infantil, lo que generó una emergencia médica y posteriores cuestionamientos públicos.
El incidente ocurrió cuando el personal de una guardería trasladó al niño en un vehículo y, durante la rutina, lo dejó dentro del automotor sin supervisión. El menor permaneció aproximadamente cinco horas expuesto al calor dentro del vehículo, y el personal del centro no lo detectó hasta que lo localizó, tras lo cual activó de inmediato su traslado a un hospital en Aruba antes de remitirlo a Colombia
Tras su traslado internacional, el menor recibió tratamiento especializado en Colombia durante varias semanas, logrando finalmente su recuperación y posterior regreso a Aruba junto a su familia. El caso volvió a generar atención pública debido a las recientes declaraciones de la madre, quien ha expresado inconformidad por la forma en que se ha manejado la situación tras el incidente.
La familia sostiene que, luego del error ocurrido en la institución, no se han presentado medidas visibles ni responsabilidades claras.
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Reclamos y llamado a las autoridades
En sus más recientes pronunciamientos, la madre del menor ha cuestionado públicamente a la Fundación Pa Nos Muchanan, señalando falta de acompañamiento institucional durante y después del proceso de recuperación. Las críticas se centran en la ausencia de respuestas concretas frente a lo ocurrido, así como en la necesidad de mayor supervisión en entornos de cuidado infantil.
La familia también ha solicitado la intervención de autoridades locales y del Ministerio Público para esclarecer los hechos y establecer responsabilidades. El caso ha reactivado el debate sobre los protocolos de seguridad infantil en Aruba, especialmente en instituciones encargadas del cuidado de menores.
Finalmente, el entorno familiar insiste en que este episodio debe generar cambios estructurales en la supervisión y control de los centros infantiles, con el objetivo de evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse en la isla.







