Un video remitido por ciudadanos a la redacción de Noticia Impacto muestra a tres UTV circulando sobre una zona costera y realizando maniobras que levantan grandes cantidades de polvo. Aunque las imágenes no permiten determinar de forma independiente el lugar exacto ni la fecha en que fueron grabadas, vuelven a poner sobre la mesa una preocupación que las propias autoridades y documentos ambientales de Aruba han señalado durante años: el impacto que la circulación de vehículos todoterreno puede generar sobre ecosistemas frágiles.
El tema cobra relevancia mientras el Gobierno de Aruba y operadores de UTV y ATV mantienen conversaciones para buscar una salida al conflicto por el acceso a rutas en toda la isla. El 9 de septiembre, ambas partes firmaron un protocolo para continuar negociando posibles rutas designadas, acceso regulado, grupos pequeños, supervisión, control del ruido y sanciones. Paralelamente, el Gobierno también inició conversaciones con Aruba Birdlife Conservation (ABC), organización que mantiene un proceso judicial relacionado con la protección de estas áreas.
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El polvo no es el único problema
La documentación oficial del ROPV advierte que el uso de vehículos motorizados en terrenos naturales puede afectar las funciones del suelo y los sistemas hidrológicos. El documento señala que la vegetación puede verse reducida y afectada por la compactación del suelo y la acumulación de polvo, mientras que las nubes de polvo generadas por vehículos que circulan a alta velocidad pueden contribuir a la erosión y al deterioro de la vegetación.
El impacto también aparece documentado en la Estrategia y Plan de Acción Nacional de Biodiversidad de Aruba 2024-2030. El documento identifica la conducción todoterreno como una forma de recreación de alto impacto y señala efectos registrados como polvo sobre la vegetación, fragmentación del hábitat, sedimentación, alteración de la fauna, atropellamiento de animales y contaminación por derrames de aceite.
Las dunas representan otro punto sensible. El plan de conservación de áreas costeras 2025-2029 de Aruba identifica a los vehículos motorizados, incluidos ATV y UTV, como una amenaza causada por actividades humanas y plantea limitar o prohibir su circulación en dunas y zonas de amortiguamiento. Entre los riesgos asociados aparecen la erosión y la pérdida de biodiversidad.
De esta manera, el Gobierno ha reconocido la necesidad de reducir estos impactos. En su política de regulación de 2024 señaló daños sobre flora, fauna y propiedades geomorfológicas, además de molestias relacionadas con el ruido y el polvo, y anunció la búsqueda de rutas alternativas para disminuir el impacto sobre la naturaleza.
Las conversaciones actuales pueden definir el futuro de esta actividad turística. Pero mientras se busca una solución, las imágenes de vehículos levantando polvo en espacios costeros recuerdan que la discusión no se limita a dónde pueden circular los UTV y ATV, sino también a qué ecosistemas pueden soportar su paso y cuáles necesitan quedar fuera de cualquier ruta turística.





