Los masivos ataques aéreos rusos contra Ucrania durante la noche dejaron un saldo de al menos 19 muertos y más de 100 heridos en distintas regiones del país, en una nueva escalada del conflicto que ya supera los cuatro años de duración.
Los bombardeos se registraron este jueves 16 de abril de 2026 y afectaron principalmente a las ciudades de Kiev y Odesa, así como a otras regiones del territorio ucraniano. Según las autoridades locales, los ataques fueron ejecutados mediante misiles y drones lanzados por Rusia, impactando zonas civiles e infraestructura urbana, lo que provocó múltiples víctimas entre la población y daños materiales de gran magnitud.
De acuerdo con los reportes oficiales, los ataques se produjeron en medio de un escenario de negociaciones estancadas entre Moscú y Kiev, lo que agrava aún más la tensión en el conflicto. Las explosiones se extendieron durante toda la noche, generando pánico entre los habitantes de las ciudades afectadas.
Lea también: Un tiroteo en una escuela en Turquía deja cerca de una decena de muertos
Noche de bombardeos y ciudades bajo fuego
En la ciudad portuaria de Odesa, una de las más afectadas, residentes describieron una noche continua de explosiones. “Nos bombardearon toda la noche”, relató Tetiana, una habitante del lugar, quien afirmó que su vivienda sufrió graves daños tras el impacto de los ataques.
En Kiev, las autoridades confirmaron la muerte de cuatro personas, entre ellas un niño de 12 años, mientras que en otras regiones como Dnipropetrovsk y Járkov también se reportaron víctimas mortales. Varias viviendas quedaron completamente destruidas, y equipos de emergencia trabajan en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros.
La fuerza aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 659 drones y 44 misiles durante la ofensiva, interceptó una parte de ellos y no logró evitar impactos en múltiples puntos del país.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski calificó a las víctimas como “civiles abatidos por la violencia”, mientras pidió un minuto de silencio en honor a los fallecidos. Las autoridades europeas condenaron el ataque, calificándolo como una acción deliberada contra la población civil.
Desde Moscú, el Kremlin aseguró que los objetivos eran instalaciones militares y energéticas, y defendió la continuidad de sus operaciones pese a las sanciones internacionales, mientras el conflicto sigue sin señales de resolución.







