Un tiroteo en una escuela del sur de Turquía dejó nueve personas muertas y trece heridas, luego de que un estudiante armado ingresara al centro educativo y disparara en varias aulas este miércoles en la ciudad de Kahramanmaraş. Un alumno perpetró el ataque y, según autoridades locales, tomó armas que pertenecían a su padre, un exagente policial; ingresó al colegio con cinco armas y múltiples cargadores y abrió fuego sin distinción contra los estudiantes.
El hecho ocurrió durante la jornada escolar y afectó principalmente a niños de aproximadamente diez años, lo que elevó la gravedad del caso y provocó una rápida movilización de servicios de emergencia y seguridad.
De acuerdo con información oficial, el agresor ingresó a dos salones y comenzó a disparar de forma indiscriminada, causando la muerte de ocho estudiantes y dejando a otros menores gravemente heridos. El ministro del Interior confirmó que trece personas resultaron heridas, seis de ellas en cuidados intensivos y tres en estado crítico, mientras continúan los esfuerzos médicos para salvar a los afectados.
Tras el ataque, el estudiante se disparó a sí mismo, aunque las autoridades indicaron que aún no está claro si se trató de un suicidio o si ocurrió en medio del caos generado.
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Investigación en marcha y medidas tras el ataque
Las autoridades turcas informaron que el padre del agresor fue detenido, mientras fiscales iniciaron una investigación para esclarecer cómo el menor accedió a las armas utilizadas en el ataque. El presidente de Turquía aseguró que se tomarán medidas y que los responsables rendirán cuentas, en medio de un ambiente de conmoción nacional por la magnitud del hecho.
El incidente ocurre un día después de otro ataque en el país que dejó múltiples heridos, lo que ha encendido las alarmas sobre la circulación de armas ilegales y los controles existentes. Aunque este tipo de hechos no son frecuentes en Turquía, organizaciones locales estiman que millones de armas circulan en el país, muchas de ellas fuera del control legal, lo que incrementa los riesgos.
Las imágenes del lugar muestran escenas de angustia, con padres y familiares esperando noticias en las afueras del centro educativo, mientras equipos de emergencia trasladaban a los heridos.
El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad en instituciones educativas y el acceso a armas, especialmente cuando estas se encuentran dentro de entornos familiares sin control adecuado.







