La temporada de huracanes del Atlántico comenzará oficialmente el próximo 1 de junio y, aunque los pronósticos para 2026 apuntan a una actividad por debajo del promedio, las autoridades meteorológicas de Estados Unidos insistieron en que las comunidades costeras deben mantenerse preparadas y atentas ante cualquier sistema tropical que pueda desarrollarse durante los próximos meses.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) presentó este jueves su proyección para la temporada, indicando que podrían formarse entre ocho y catorce tormentas con nombre, de las cuales entre tres y seis alcanzarían categoría de huracán y hasta tres podrían convertirse en huracanes mayores.
Lea también: Guardacostas lanza advertencia por las duras condiciones del mar en Aruba
NOAA prevé menos tormentas, pero pide no bajar la guardia
Durante la presentación del informe, funcionarios de la NOAA explicaron que existe un 55 % de probabilidad de que la actividad ciclónica sea inferior a lo normal este año, mientras que las posibilidades de una temporada cercana al promedio alcanzan el 35 %.
El administrador de la NOAA, Neil Jacobs, advirtió que una temporada menos activa no significa ausencia de peligro, recordando que históricamente algunos de los huracanes más destructivos han ocurrido incluso en años considerados tranquilos por los especialistas.
Las autoridades meteorológicas también destacaron avances tecnológicos y mejoras en los sistemas de monitoreo y pronóstico, herramientas que permitirán fortalecer la capacidad de respuesta y preparación ante tormentas tropicales y huracanes durante la temporada que se extenderá hasta el 30 de novimebre.
Según los expertos, el fenómeno climático de El Niño podría influir en la reducción de tormentas en el Atlántico, debido a cambios en las condiciones atmosféricas y oceánicas que históricamente limitan la formación de ciclones tropicales en esta region.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA estima actualmente una probabilidad superior al 80 % de que El Niño se desarrolle durante el verano, aunque los científicos continúan monitoreando su evolución y posible intensidad.
Para Aruba y el resto del Caribe, el inicio de la temporada representa un llamado a mantenerse informados a través de las autoridades locales y servicios meteorológicos oficiales, especialmente durante estos próximos meses considerados históricamente como el periodo de mayor actividad ciclónica en el Atlántico.







