La tensión aérea entre Venezuela y compañías internacionales escaló este miércoles. El Gobierno venezolano canceló los permisos de seis aerolíneas que suspendieron sus rutas tras una alerta de seguridad emitida por Estados Unidos. El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil anunció que Iberia, TAP, Avianca, Latam Colombia, GOL y Turkish quedaron sin autorización. Las autoridades acusaron a estas empresas de sumarse a acciones de “terrorismo de Estado” promovidas desde Washington. La decisión se tomó después de que las compañías suspendieran operaciones por precaución ante el aviso estadounidense.
Estados Unidos advirtió la semana pasada sobre el aumento de actividad militar en Venezuela y zonas cercanas. El mensaje pedía a las aeronaves extremar precauciones en el espacio aéreo venezolano. La alerta coincidió con un despliegue militar estadounidense en el Caribe, ligado a operaciones contra el narcotráfico. El gobierno de Nicolás Maduro sostiene que estas maniobras buscan desestabilizar su administración. Las aerolíneas afectadas detuvieron sus vuelos y el Ministerio de Transporte dio un plazo de 48 horas para retomarlos; el tiempo se agotó el miércoles y ninguna reanudó operaciones.
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Impacto para pasajeros y aumento de tensión regional
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, criticó el aviso de Washington y defendió la potestad del país de decidir quién opera en su territorio. “Quédense con sus aviones y nosotros con nuestra dignidad”, afirmó. Cabello aseguró que las compañías que suspendieron vuelos deberán asumir las consecuencias. Sus declaraciones reforzaron el tono confrontativo del gobierno.
La suspensión ha afectado a más de 8.000 pasajeros y al menos 40 vuelos, según la Asociación Nacional de Agencias de Viajes y Turismo. Autoridades no han informado alternativas para los viajeros. Mientras tanto, plataformas de rastreo registran constante actividad de aviones de combate estadounidenses cerca de las costas de Venezuela. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, acusó a Estados Unidos de “disponer sus armas para la guerra”.
Paralelamente, Washington fortaleció su presencia en el Caribe. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, visitó República Dominicana para coordinar el uso de aeropuertos en la operación “Lanza del Sur”. En Trinidad y Tobago también hubo reuniones para abordar la seguridad regional.






