En su intervención en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la economía de Venezuela experimentará un crecimiento inédito tras su captura de Nicolás Maduro y la cooperación con Washington. Trump afirmó que en los próximos seis meses Venezuela ganará más dinero que en los últimos veinte años, especialmente gracias al sector petrolero y al acuerdo alcanzado con las autoridades actuales.
El mandatario estadounidense explicó que la declaración ocurre luego de que, tras la operación en la que se capturó a Nicolás Maduro, el nuevo liderazgo venezolano aceptó rápidamente cooperar con el gobierno de EE. UU. y participar en acuerdos petroleros con compañías internacionales. Trump afirmó que “todas las grandes compañías petroleras vienen con nosotros” y describió la cooperación como “increíble”, resaltando un cambio significativo en la gestión económica de Venezuela.
El presidente también elogió al gobierno interino venezolano, liderado por Delcy Rodríguez, calificándolo de “muy bueno e inteligente” por aceptar el trato propuesto tras la captura de Maduro y colaborar con Washington. Trump aseguró que la perspectiva para Venezuela es optimista y confió en que el país hará dinero con petróleo como nunca antes, impulsado por la reapertura del sector petrolero y la participación de empresas extranjeras.
Aunque Trump no dio cifras económicas detalladas, su mensaje en el evento de alto perfil global sugirió que la administración estadounidense ve a Venezuela como un actor clave en el mercado energético internacional. Este mensaje se produjo en medio de un discurso más amplio en el que Trump abordó temas de política global, inversiones energéticas y relaciones internacionales con líderes presentes en Davos.
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Contexto petrolero y reacciones
Expertos internacionales han señalado que la producción petrolera venezolana enfrenta desafíos técnicos y de infraestructura, lo que podría limitar la rapidez con la que se cumplan las proyecciones tan optimistas. Por ejemplo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido que el crudo pesado venezolano es costoso y complejo de extraer, lo que podría frenar una recuperación rápida de la producción petrolera.
En paralelo, las autoridades de Estados Unidos también tomaron el mando de un séptimo buque petrolero vinculado con Venezuela, después de que las fuerzas estadounidenses aseguraran la embarcación que operaba en contravención de sanciones en el Caribe, según el Comando Sur de EE. UU. Este hecho se suma a la nueva dinámica de control y comercialización de crudo venezolano tras los cambios recientes en la administración del país suramericano.
La afirmación de Trump en Davos ha generado atención global, planteando interrogantes sobre el futuro económico de Venezuela, el papel de la cooperación con EE. UU. y los retos que enfrenta la industria energética en su recuperación.






