El secretario general de la ONU, António Guterres, generó una fuerte reacción internacional tras afirmar que la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, realizada por Estados Unidos, habría estado influenciada por “complicidades dentro del sistema político venezolano”. La declaración se produjo durante una rueda de prensa en la ONU, en la que el tema principal era la situación de Cuba, pero las preguntas derivaron hacia el caso venezolano ocurrido en enero en Caracas.
Según lo expresado por Guterres, la operación militar que terminó con la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, no puede entenderse sin considerar factores internos del poder venezolano. Las capturas, que habrían incluido su posterior traslado a Nueva York, fueron mencionadas como un punto de inflexión político en la región, lo que abrió un nuevo capítulo de tensión diplomática entre Venezuela y organismos internacionales.
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Caracas responde con una fuerte protesta y acusa a la ONU de parcialidad
El Gobierno venezolano reaccionó de inmediato mediante un comunicado oficial difundido por el canciller Yván Gil, en el que expresó su “firme protesta” por las declaraciones del secretario general. Caracas calificó las afirmaciones como inapropiadas para su cargo y sostuvo que violan principios de objetividad, imparcialidad y buena fe establecidos en la Carta de Naciones Unidas.
En el mismo documento, el Ejecutivo venezolano aseguró que este tipo de declaraciones reflejan un deterioro de la credibilidad de la ONU frente a los pueblos del mundo. También señaló que la Secretaría General no estaría actuando con el equilibrio necesario en la gestión de conflictos internacionales, lo que, según el Gobierno, debilita su papel como mediador global.
Por su parte, Guterres también había descartado que la situación venezolana pueda compararse con la de Cuba, calificando cualquier paralelismo como una interpretación injusta. Además, reiteró su postura de rechazo a soluciones militares en la región y llamó a promover el diálogo político para evitar una mayor inestabilidad.
El cruce de declaraciones deja en evidencia un nuevo punto de fricción entre Caracas y Naciones Unidas, en un contexto ya marcado por tensiones políticas, cuestionamientos sobre legitimidad institucional y una creciente sensibilidad internacional frente a la situación en Venezuela.







